Después de las reformas, se abrirá de nuevo el Teatro de gatos de Yuri
Kukláchev, que incluirá un templo de gatos y se impartirán clases de
doma y de prevención de alergias.
En Moscú se abre, después de un periodo de
reformas, el teatro de gatos de Yuri Kukláchev. El establecimiento de este
legendario payaso y domador ha estado cerrado por reformas durante varios años,
en los cuales, las funciones se han representado en un centro cercano. No
obstante, el único teatro de gatos del país y del mundo vuelve a abrir sus
puertas, incluyendo, entre las jaulas y el escenario, un 'Templo de gatos'.
El templo, al parecer, seguirá el modelo de las cafeterías
de gatos, muy comunes en Asia, y consistirá simplemente en un lugar lleno de
gatos que se podrán tocar y acariciar.
“La gente podrá relajarse y descansar en compañía del ronroneo de los gatos”,
informa Kukláchev a la agencia RIA Novosti. Además, en este templo o jardín
felino, como también lo suelen llamar, vivirán los animales; en lugar de ocupar
estrechos habitáculos, los casi 120 artistas del teatro de gatos vivirán ahora
en espacios más amplios.
Los planes de reforma y restauración tenían una escala napoleónica. Hace un año y medio, cuando el teatro se cerró por reformas, Kukláchev anunció que el templo de gatos sería un complejo educativo y de entretenimiento para niños y adultos.
Cada raza (hay 36 en el teatro) se presentará en un entorno
único y original: los persas, sobre una alfombra persa; los siberianos, en un
rincón decorado al estilo de Siberia; para los gatos norteamericanos se
construirá un decorado que reproduzca el paisaje de Manhattan.
Kukláchev ha elaborado para los espectadores un programa completo que conjuga
lo educativo y el entretenimiento: clases de doma para gatos y perros
domésticos, sesiones especiales para que los más pequeños jueguen con los gatos,
ejercicios con psicólogos para jóvenes y sus padres durante los que se podrá
acariciar a los animales, etc..
“Habrá también lecciones y ejercicios especiales de respiración para niños con
alergia a los gatos. Yo mismo practico estos ejercicios desde hace muchos años
y mi hijo Dmitri, que de pequeño tuvo alergia al pelo de gato, sigue también
este método", comenta el artista.
Los gatos domésticos prácticamente no se prestan a la doma y
Kukláchev asegura que la única forma de conseguir que hagan algún número es
jugar con ellos, encontrar el talento único de cada uno, sus peculiaridades, y
a partir de ahí inventar el número. “Con ellos no funciona el truco del látigo
y el premio, lo único que se puede hacer es negociar. Si no los alimento un
solo día, en seguida aparecen los dolores de estómago y de hígado; si los
golpeara, perderían completamente la confianza en mí. Un gato nunca se
arrodilla”, cuenta Kucláchev a la revista Argumenti
i fakti.
En 2009, Kukláchev fue demandado por unos blogueros, en
especial por el matemático Verbitski, que le acusaban de torturar y maltratar a
los animales. Los casos están ya cerrados; a los demandantes se les exigió que
eliminaran todas las publicaciones donde acusan a Kukláchev del maltrato,
además de presentar disculpas y una indemnización al artista. En el juicio se
defendió “un método único y humanitario”.